aumenta la caza ante el incremento de ataques

Un oso que parece dormir obliga a detenerse a los coches en un sinuoso camino en el centro de Rumanía, donde estos plantígrados se aventuran cada vez más fuera de los bosques, generando temor y debate.

«Fue sorprendente, fue algo increíble», exclamó Mike, un turista de Israel que no reveló su nombre completo y se dirigía al lago volcánico de Saint Anne, en Transilvania. «Parece estar tranquilo, sin ninguna preocupación», agregó el hombre de 72 años al bajar de su coche para fotografiar al animal. Frente al mamífero macho de siete u ocho años hay tres servilletas que quedaron de un sándwich que le lanzaron desde un auto para que comiera.

Rumanía tiene la mayor población de osos pardos de Europa, fuera de Rusia, cerca de 8.000, según el Ministerio del Medio Ambiente. Y cada vez más salen de los bosques, generando temor y debates entre los rumanos. Ante el aumento de los ataques, el país incrementó a 220 la cuota de caza para este año, desde 140 previamente, y hay llamados para permitir matar más ejemplares de especies protegidas por una directiva de la Unión Europea.

Lejos del entusiasmo de los turistas, los locales temen el aumento de avistamientos de osos. En total se registraron 154 ataques entre 2016 y 2021, con 158 personas heridas y 14 muertas, según las cifras más recientes, que indican la tendencia creciente.

Fekete Tibor cuida de 70 vacas cerca del camino al lago volcánico, en una zona montañosa vecina del poblado de Lazaresti: «Los osos causan daño y ponen nuestras vidas en peligro», dice el hombre de 40 años. Asegura que este año mataron a tres de sus vacas, y resulta costoso mantener a los seis perros que protegen a su rebaño. Le gustaría que simplemente maten a los osos, una opinión muy compartida en la región.

A unos 30 km, en el poblado de Miercurea Ciuc, un oso de seis años ingresó en septiembre a un patio escolar y subió a un árbol. El equipo de intervención decidió matar al animal en lugar de espantarlo o tranquilizarlo para llevárselo, preocupados por la seguridad de los más de 1.700 alumnos de la escuela. «Puede atacar [cuando le disparan un tranquilizante], ¿y quién asume la responsabilidad si alguien resulta herido?», dijo el alcalde Attila Korodi.

Aseguró que este año han aparecido más osos en las calles de la ciudad, los cuales fueron espantados. «Creo que Europa ve a Rumanía no solo como una especie de santuario, sino como un museo donde todo debe mantenerse intacto», sostuvo Korodi, un exministro del Medio Ambiente que critica la falta de ayuda de Bruselas. «Hay mucho romanticismo en esta situación cuando el día a día con los osos no es nada romántico», agregó.

Caza y vallas eléctricas

La caza deportiva de osos está prohibida desde 2016 en Rumanía y solo «personal técnico especializado» puede dispararles. El Parlamento archivó una propuesta para permitir matar casi 500 osos por año. Barna Tanczos, el exministro del Medio Ambiente que impulsó la iniciativa, advirtió que si no matan más osos, terminarán rondando las calles de Bucarest o «bañándose en el Delta del Danubio».

El proyecto causó la ira de los ambientalistas, que temen que las cuotas sean usadas para la caza deportiva y para matar a los osos grandes y viejos que no causan problemas.

No muy lejos de Miercurea Ciuc está el poblado turístico montañoso de Baile Tusnad, que busca cómo lidiar mejor con los osos. «Debemos entender que los osos no van a desaparecer de esta zona. Pero si el oso no se siente seguro, no se queda en el pueblo», dijo a AFP el biólogo Imecs Istvan, quien critica las actitudes de los turistas, como alimentar a los osos, pese a que no es ilegal.

Con asesoría suya y de grupos ambientalistas, como WWF, el pueblo ha probado contenedores de basura a prueba de osos e instaló 400 vallas eléctricas alrededor de las casas y depósitos de desechos para mantener a los osos a distancia.

Una aplicación explica cómo comportarse para evitar problemas con los osos. Después de recibir 50 quejas por daños en 2021, la cifra cayó a cero en 2022 y 2023. Laci, quien solo dio su primer nombre, dijo que su esposa lo convenció de instalar una cerca eléctrica años atrás. «Quien diga en Tusnad que no le tiene miedo a los osos es mentiroso o estúpido», comentó el hombre de 47 años. «Nos acostumbramos a convivir juntos, no hay otra manera», sostuvo.