La charla de Juan Román Riquelme con los jugadores y Almirón tras la derrota con River en el Superclásico

Mientras Jorge Almirón estaba en la conferencia de prensa, Juan Román Riquelme, visiblemente ofuscado por la derrota ante River, se metió en el vestuario para hablar con los jugadores. Después, esperó al directo técnico y también estuvo charlando unos minutos con él. Si bien hay antecedentes de la intervención del vice, tampoco es habitual su presencia en los camarines tras el partido. Pero la derrota en el Superclásico y la inminencia de la semifinal de vuelta de la Libertadores ante Palmeiras modificó la costumbre.

Cada vez que Riquelme toma la decisión de charlar con los jugadores hay un fuerte mensaje detrás. Fiel a su estilo, no hubo gritos ni sermones. La charla fue cordial, tanto con los futbolistas como como el entrenador. Se limitó a remarcar la importancia del encuentro del jueves en San Pablo. Ese parece ser el límite para Almirón, que no termina de convencer al Román dirigente a pesar de que fue él mismo quien lo ungió como sucesor de Hugo Ibarra.

No es la primera vez que Riquelme interviene en caliente después de ver algo que no lo convence. Esta vez fue directamente en el vestuario, pero ya en dos ocasiones no esperó volver a la concentración para hacerle conocer su parecer al plantel tras perder partidos.

En noviembre de 2021, Boca perdió con Gimnasia en la Bombonera. Los jugadores ya habían subido al micro que los trasladaría a la concentración. Román los hizo bajar y charló un largo rato con todos. Todo sin la autorización de Sebastián Battaglia, situación que generó una ruptura con el entrenador. Tras la charla, el equipo ganó la semifinal de la Copa Argentina y luego fue campeón.

También hubo conversaciones ya con Almirón de técnico. Fue después de perder 4-0 con Godoy Cruz en Mendoza el 22 de junio pasado. Riquelme esperó al plantel en Buenos Aires y se reunió en la madrugada preocupado por el nivel y la actitud del equipo.

La charla sucedió en el predio de Ezeiza, entre las 4 y 5 de la mañana, de la que participó también Almirón y también su cuerpo técnico. El resultado, Boca arrancó una racha de 12 partidos sin perder, incluida la clasificación a las semifinales de la Libertadores.

El punto de inflexión, ahora, se produjo luego de la caída en el Superclásico. Habrá que ver si surte efecto y Boca se despierta para poder cumplir con su gran sueño de pasar a Palmeiras y llegar a la final de la Libertadores, esa que se jugará el 4 de noviembre en el Maracaná y que le permitirá estar a un paso desde séptima Copa que por estas horas se convirtió en obsesión.