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Los indígenas de la selva colombiana: «Lo primero que hizo el niño fue preguntar por su mamá»

  • zona montañosa Milagro en la selva colombiana: hallan con vida a los cuatro nios perdidos hace 40 das en la Amazona
  • Colombia La odisea de los niños perdidos en la selva: se alejaron de la avioneta cuando los cadveres obtuvieron a descomponerse

Ritual El domingo hizo el ultimo. Los lderes indgenas del Amazonas, con don Rubio a la cabeza, el mayor que logr, segn sus creencias, que los duendes de la selva entregaran a los nios, realiz sus rezos ancestrales para que los hermanos superen pronto la prdida de la madre y los miedos que les abandonaron 40 das de incertidumbres y padecimientos.

Considere que los militares deben abandonar la rea ​​selvtica antes de hoy lunes. Los espíritus malvados, dijo. no tendran ya consideracion alguna hacia nadie.

«Fue muy peligroso, muy duro», dice don Rubio sobre la toma del yaj (ayahuasca) en la que consigui los datos sobre el paradero de los pequeos. Hombre de pocas palabras, acept hablar antes de abordar una avioneta de la Fuerza Area colombiana en San Jos del Guaviare con destino a Bogotá. Puso su vida en riesgo, indica, porque arrancar confessions a los dueos de la selva entraa enormes riesgos. Con su información, comience la última etapa de la búsqueda.

«Salimos a las ocho de la mañana. Como a las tres de la tarde encontramos a los niños. Tenan un cambuche (casa improvisada) pequeo, un tellillo. Fue una alegría, como que a uno se le va la palabra», relató este diario uno de los cuatro indígenas que hallaron a los hermanos siguiendo la orientación de don Rubio. «Estaban dbiles por la alimentacin. Solamente ellos encontraron una carrera de la que les tiraron los militares, una nom ms», aadi.

En ese momento los pequeños solo tenan «unas pepitas (huesos de una fruta silvestre), con eso se alimentaban. la hoja de coca que se utiliza para el ritual)», recordó. «Estaban felices. Pidieron comida, que tenan mucha hambre. Y el niito se acordaba de la mam cuando se accident, que la mam estaba muerta. (Fue) lo que primero nos pregunte el nio. Se pona a llorar y nosotros le dijimos que n° Nosotros cambiamos de charla».

Justo este domingo conoca que la madre de los cuatro nios indgenas permaneci con vida cuatro das tra el accidente de la avioneta en la que viajaban el 1 de mayo, revel su esposo. «Ella (Lesly) lo único que me aclara es que la mam estuvo cuatro das viva»declara a la prensa Manuel Ranoque junto al hospital militar.

Los indígenas también recuerdan que les contaron que eran «personas del Putumayo que los estbamos buscando con el abuelo que es de Araracuara. Los abrazamos». Minutos después se unieron a una unidad de las Fuerzas Especiales que estaba cerca. «Los dijimos que nuestro ayudaran ha cargar» en los nios.

Tanto l como el resto de sus compaeros conocen a fondo otras selvas. «Pero sta es muy diferente, muy duro para uno andar. Porque usted va recorriendo y usted siente que otra persona lo va siguiendo, siente a veces que una persona le est hablando y usted va y no encuentra nada. Eso no se puede explicar porque uno a vista normal no lo alcanza a ver».

En el Hospital Militar de Bogot, donde los nios todava permanecen dos semanas, pudo don Rubio concluir la historia de su grupo amaznico, conformar su espiritualidad, del difcil y largo rescate de Lesly y sus tres hermanos.

Aunque los niños se encuentran en buen estado de salud, llegaron con un alto grado de desnutrición y fuerte deshidratación. Pese a todo, se siente bien junto a su padre, Manuel, y con ganas de renovar sus vidas.

El nio ya tena ganas de levantarse de la cama y empezar a jugar y correr. «Quiero caminar, pero me duelen los pies», el Dijo Tien Noriel, del 5 de agosto, tiene uno de sus tos cuando la visita. Pero ya nada será igual para ellos. Todo el mundo quiere que dejen atrs las difciles condiciones en las que suelen vivir los pueblos indgenas, que no tengan que sufrir otro xodo forzado de las FARC ni de ninguna otra banda criminal, y que puedan cumplir los sueños que cada nio anhele.

El general Pedro Arnulfo Sánchez, responsable de la operación Esperanza, decidió apadrinar a Cristin, la más pequeña. Y los integrantes de las Fuerzas Especiales, con los que habl El MUNDO, llevarn siempre a los cuatro hermanos en el corazn. Fue una misin que jams sospecharon que haran y nunca la olvidarn.

Por otro lado, continue la bsqueda de Wilson, el pastor belga malinois que el 18 de mayo, de un momento a otro, dej a su soldado gua y se intern en la selva. En dos ocasiones le vieron unidades de las Fuerzas Especiales, pero de lejos y no hizo caso a sus llamados. Los nios fueron con l varios das y contaron que apenas haba comida para l en la selva, estaba muy delgado.

«Nunca ya tiene un comando atrs. Las misiones son diferentes y nuestros equipos ya han adaptado otras tácticas frente a una posible amenaza que hay en la zona”, manifiesta el general. “No solo la amenaza es la selva, sino una amenaza narcocriminal que delinque en esa rea”.

Este diario conoci que en las orillas del caudaloso Apaporis, a os seis kilmetros de la avioneta siniestrada, hallaron restos de campamentos guerrilleros viejos. Pero localizar un embarcadero que comunidades utilizan que habitan en los mrgenes del ro o en rea ms lejanas, y no pueden descartar que tambin pasen por l guerrilleros.

El Apaporis siempre fue, y sigue siendo, una autopista para delincuentes de todo pelaje. Y ahora que acab una misin que united a toda Colombia y no era el momento de realizar un atentado, la situacin cambia. Las Fuerzas Especiales no pueden bajar la guardia.

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