Una Diada para un nuevo ‘procs’: amnista, regreso de Puigdemont y referndum

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Junts y ERC tratan de convencer a las bases independentistas que sus opciones pasan por pactar un referndum con Pedro Snchez

Carles PuigdemontFoto: OLIVIER MATTHYSEFE

Sin la asistencia masiva ni la espectacularidad escenogrfica de las primeras manifestaciones de la Diada, en el periodo 2012-2017 -cuando la posibilidad de una repblica independiente embriag a buena parte de la poblacin catalana-, la presente celebracin independentista del once de septiembre recuperar importancia simblica y poltica. Al certificar el inicio de un nuevo procs, con la amnista y el referndum pactado con Estado como ejes, y el regreso de Carles Puigdemont. Por el momento, no un retorno fsico a Catalua, a la espera de que el Gobierno perfile la amnista a los dirigentes y peones del golpe del 1-O, pero s su vuelta a la primera lnea poltica de la mano de Pedro Snchez.

De ser el fugado ms ilustre y el enemigo pblico nmero uno de la justicia espaola, el expresidente de la Generalitat se ha convertido, tras los resultados del 23J -que rehabilitaron a un partido como Junts que estaba camino de la intrascendencia-, en la deseado salvoconducto para que Snchez reedite su plurinacional coalicin de gobierno. Puigdemont es ya el principal interlocutor cataln de Snchez, reemplazando a los republicanos Pere Aragons y Oriol Junqueras.

Un cambio de cromos que allana la investidura, pero anticipa un inevitable recrudecimiento de la guerra civil entre ERC -todava en proceso de asuncin del nuevo papel de comparsa al que ha sido relegada– y Junts por el pleno dominio cultural, econmico y poltico del espacio nacionalista. La pugna por representar el pujolismo del siglo XXI.

Despus de las generales Junts ha pasado de presentarse como la nica opcin poltica que mantena con su discurso no surrender viva la legitimidad poltica del 1-O, equiparando cualquier interlocucin con Moncloa con una capitulacin, a defender como ERC la va escocesa y una actualizacin del modelo Camb: imponer la hegemona catalana en el conjunto de las instituciones espaolas. Aprovechando la presencia de Snchez y Yolanda Daz en Moncloa para conseguir el aval del Gobierno a espaol a un referndum de autodeterminacin legal. El reconocimiento de Catalua como sujeto de soberana.

Catalua tiene la llave de la gobernabilidad del Estado y debemos aprovechar esta fuerza para hacer posible todo aquello que hasta ahora no era posible, proclam ayer Aragons, en el tradicional discurso del presidente de la Generalitat por la Diada, en el que asegur, adems, que el nacionalismo entra en una segunda fase de negociacin, sumando complicidades y alineamientos estratgicos.

Una nueva narrativa que le resta pica y urgencia a la movilizacin callejera y que impregnar la manifestacin de este lunes, junto al debate entre las bases independentistas sobre la conveniencia de apoyar la investidura del lder del PSOE. nicas novedades de una Diada que pretende ser tambin el inicio de un nuevo procs que dote de contenido al relato nacionalista en los prximos aos (como en la etapa de Pasqual Maragall y Jos Montilla como presidentes pas con el Estatut). Mientras el nacionalismo trabaja discretamente y con las manos libres, gracias a sus pactos con Snchez, con el fin de aunar una mayora social suficiente para imponer esa consulta de autodeterminacin y ganarla.

Condicionadas por su precariedad actual, pasados los das en los que codirigan el golpe de Estado desde fuera de las instituciones, las entidades ANC y mnium Cultural intentan desesperadas volver a sacar a la gente a la calle. En esta Diada han fletado 200 autocares para que ciudadanos de todo el territorio cataln desembarquen en Barcelona y el acto ha sido diseado con la intencin de conservar su efectismo visual de atao, con la colaboracin de la realizacin televisiva de TV3.

A regaadientes, pero sin ms alternativa dada su debilidad, la ANC y mnium han asumido el discurso oficial y llaman a la unidad independentista y a aceptar el gradualismo, presentando la amnista como una etapa necesaria para alcanzar el definitivo referndum de independencia.

Con la va unilateral dada temporalmente fuera de servicio, el independentismo va a priorizar luchas ms simblicas y sentimentales, que saben que movilizan a las bases: el blindaje del cataln en las instituciones y la educacin, barriendo definitivamente con el espaol, el pacto fiscal -un concierto a la vasca- o la lucha contra el dficit fiscal (que la Generalitat calcula en 20.000 millones anuales).

Poca pica y menos adrenalina para un independentismo social que ya ha aceptado que ha sido engaado por sus dirigentes -no hubo repblica catalana, ni estructuras de de Estado, ni confrontacin inteligente con el Estado, que intentan mantener, al menos, el apoyo de sus ms fieles. Pero hasta Junts, ltimo bastin irredentismo, ven en el presidente Snchez una oportunidad histrica para alcanzar sus objetivos y ya solo pide perseverancia, resiliencia y unidad de accin.